Que nos Pasó...

Las personas hemos cambiado, El mundo ha cambiado, la historia ha cambiado, lo que no cambia es la costumbre, cuando ésta es mala y beneficia a unos pocos, por que las buenas costumbres generadoras de valores cívicos, sociales y morales poco interesan.
1980, año en el que el conflicto social trascendió de un escenario político a un escenario bélico. Carl Philipp Gottlieb von Clausewitz  en su tratado de la Guerra establece  que “la guerra es la continuación de la política por otros medios” y efectivamente lo que no se solucionó por vías diplomáticas, en mesas de diálogos y que en aquel momento a todas luces era socialmente inaceptable, estalló en un conflicto que dejo por encima de los 100,000 muertos, que duro más de una década, que dejó un país en deterioro total y un desarrollo lejos de lo alcanzable.
Después de alcanzado el objetivo del conflicto “La reivindicación de los derechos del Pueblo a luchar por tener gobiernos elegidos libremente, mejores condiciones sociales y un mejor futuro”, se da paso en 1992 a los acuerdos de Paz, los cuales deben ser garantía de que no se repita la historia;  que la sangre derramada por aquellos mártires que por sus ideales ofrecieron sus vidas, sea la que dicte el futuro de una nación sufrida; que las nuevas generaciones conozcan que tras el bienestar que se vive hoy hay una ardua lucha de poderes, en la cual debe prevalecer el poder del pueblo.
Luego de firmados tales acuerdos por parte de los sectores representados: el poder político (que incluye al económico) el poder social (representado por los guerreros de El pueblo) y los poderes fácticos (los intereses que no vemos pero que tiene poder), se contrasta ahora en el 2010 lo que debió ser y lo que es, iniciando un camino muy tormentoso y posiblemente cíclico.
La herencia de la guerra fueron hombres que crecieron y vivieron en el conflicto armado, padres que perdieron a sus hijos, niños que no conocieron a sus padres; seres humanos que vieron a diario morir a los que amaban y a los que odiaban; situación que demandaba muchos cuidados y muchas atenciones, existía la necesidad de programas para que estas personas se volvieran productivas, para que su historia personal fuera de éxito y no de fracaso, para que la población viera en ellos reflejada una amistad y no un temor.
Ahora los problemas sociales pasan además de la pobreza, la falta de educación, y con esto no me refiero a falta de escuelas, si no a calidad de enseñanza;  la salud; etc. etc.  Por la enorme criminalidad, los hijos sin padres, los padres sin hijos, nos dejan una ola de seres que desde los 12 años comienzan a matar por que no existe amor en sus corazones, porque lo único que conocieron de la vida es el desprecio y el concepto familia, no es más que la sola dependencia del nombre.
Seguimos echándole la culpa al pasado, seguimos buscando culpables y no soluciones, seguimos insistiendo en que así somos los salvadoreños. Es momento de que un pueblo entero se pronuncie, no podemos permitir que los que ahora nos gobiernan cometan los mismos errores del pasado, debemos elevar la voz y hacer que los que ayer fueron pueblo ahora escuchen al pueblo
El dinero, el poder, la comodidad, Seduce a cualquiera, y como no, si el ser humano es por naturaleza egocéntrico, y en lo primero que piensa es en un bienestar individual y no general.

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