Hasta Cuando
Para los salvadoreños, que forman parte del pueblo, es decir que se ubican en esa densa franja de población catalogada como clase: BAJA-BAJA, BAJA-MEDIA O SIMPLEMENTE BAJA, es casi una costumbre bajar la mirada ante la arrogancia, prepotencia o despotismo de otros ciudadanos que sienten, piensan o creen que son superiores al resto.
“El hombre es el lobo del hombre” escribió Thomas Hobbes y no hay duda de eso, cuando entre hermanos casi de la misma similitud social no existe solidaridad, se tiende a abusar de todo y de todos los que por cosas del destino están más necesitados.
El que tiene una casa ve por debajo de los hombros al que no la tiene y así desde lo más trivial hasta lo más estúpido, hacemos de nuestra sociedad una fuente de subdesarrollo, donde la parte humana no encaja como eje o polo de desarrollo.
La religión se vuelve un catalizador que opaca sentimientos de cambio, pensemos en Dios y en sus preceptos y vivamos en base a una filosofía de vida más acorde a estos.
Ya basta de indiferencia ante el dolor de los demás, ya no miremos hacia un lado cuando se violan derechos básicos de nuestro pueblo, ya no pensemos de forma errónea que se trata de una cadena de poder, donde el que tiene más por mandato divino esta sobre los de abajo, lo anterior genera los problemas que hoy vivimos: Delincuencia, Políticos corruptos, Empresas explotadoras y tantas cosas más.
Iniciemos un verdadero cambio, iniciando en cada una de nuestra forma de pensar, si ayudamos seremos ayudados, si amamos seremos amados, si odiamos seremos odiados, Karma y Darma, siembra y cosecharas, o cualquier otra forma de verlo, es lo mismo, comencemos a dictar el camino de nuestra sociedad, de nuestro país y de nuestras vidas de forma correcta y heredemos un mejor futuro a nuestros hijos.
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