La historia no tiene color, credo, clase social ni mucho menos buenos o malos, la historia se construye sola, y generalmente convergen en ella ofendidos, agresores y muchos aprovechados.

"Izalco (El Salvador), 23 ene (EFE).- Los ancianos de la ciudad de Izalco recuerdan después de 73 años la masacre de miles de INDÍGENAs salvadoreños ordenada por el gobierno militar en 1932.
En Izalco, en el departamento occidental de Sonsonate, a 65 kilómetros de la capital, los rasgos INDÍGENAs y el acento particular de la lengua "nahuatl" son también testigos de un pasado remoto que se niega a desaparecer.
La matanza fue perpetrada durante varios días de enero de 1932 por las fuerzas militares del gobierno del general Maximiliano Hernández Martínez, quien persiguió a los INDÍGENAs por organizarse en el Partido Comunista y hacer reivindicaciones sociales.
En la masacre, que se conmemora cada 22 de enero, murieron unos 30.000 INDÍGENAs, según datos históricos.
"No somos como el garrobo (reptil parecido a la iguana), que le sale una cola cuando se la cortan; la vida se nos va para siempre y entonces nosotros tenemos que aprender a vivir", dijo Ramón Esquina, de 92 años, INDÍGENA sobreviviente de la matanza, quien ayer, sábado, dio su testimonio en los actos de conmemoración de la masacre.
Cristina Ramírez, de 93 años, con su rostro moreno lleno de arrugas, recordó cómo se resistió ante la prohibición del gobierno de Hernández Martínez (1931-1944) de usar el típico vestido INDÍGENA de las mujeres: el refajo.
Doña Cristina no renunció a este atuendo: todavía viste la falda tejida de hilo de vivos colores y la camisa de manta, y un lazo que le sujeta sus abundantes canas".

Comentarios

Entradas populares de este blog

Hasta Cuando

Indiferencia